Peregrina de Paz : Su Vida Y Obra En Sus Propias Palabras

CAPITULO 2:
El Desarrollo Espiritual:
Mis Pasos hacia la Paz Interior

AL OBSERVAR EL MUNDO en gran parte empobrecido, me sentí cada vez más intranquila al tener tanto mientras mis hermanos y hermanas pasaban hambre. Finalmente tenía que encontrar otro camino. El cambio se produjo cuando, en la desesperación y con el afán de buscar muy profundamente una forma significativa de vida, caminé toda una noche por un bosque. Llegué a un claro iluminado por la luna y oré. 

Sentí una disposición total, sin reserva alguna, a dar mi vida - a dedicar mi vida - a servir a los demás. "¡Por favor válete de mí!" Oré a Dios. Y me sobrevino una gran paz.

Puedo decirte que es un punto sin retorno. Después de ello, ya no se puede volver a una vida completamente centrada en uno mismo.

Así que entonces pasé a la segunda fase de mi vida. Empecé a vivir para dar lo que podía, en vez de conseguir lo que pudiera, y entré a un mundo nuevo y maravilloso. Mi vida empezó a tener sentido. Recibí la gran bendición de una buena salud; no he tenido ningún dolor, ni un resfriado o dolor de cabeza desde entonces (la mayoría de las enfermedades, como se sabe, son inducidas psicológicamente). A partir de ese momento he sabido que mi labor de por vida sería en pro de la paz - que cubriría el cuadro total de la paz - paz entre naciones, paz entre grupos, paz entre individuos, y la muy, muy importante paz interior. Sin embargo, existe una gran diferencia entre estar dispuesto a dar la vida y realmente darla; y para mí hubo quince años de preparación y búsqueda interior entre ambas.

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No estaba muy lejos en la ruta espiritual cuando me familiaricé con lo que los psicólogos llaman ego y subconsciente, lo que yo llamo el yo inferior y el yo superior, o la naturaleza centrada en uno mismo y la naturaleza centrada en Dios. Es como si fuésemos dos personas distintas, o como si tuviésemos dos naturalezas o dos voluntades con dos puntos de vista opuestos.
Tu yo inferior ve las cosas desde el punto de vista de tu bienestar físico solamente - tu yo superior considera tu bienestar psicológico o espiritual. Tu yo inferior te ve como el centro del universo - tu yo superior, como una célula en el cuerpo de la humanidad. Cuando te riges por tu yo inferior eres egoísta y materialista, pero en cuanto sigues los mandatos de tu yo superior ves las cosas de una manera realista, y encuentras armonía dentro de ti mismo y con los demás.

El cuerpo, la mente y las emociones son instrumentos que pueden emplearse ya sea por la naturaleza centrada en uno mismo o por la naturaleza centrada en Dios. La naturaleza centrada en uno mismo utiliza estos instrumentos, pero nunca es completamente capaz de controlarlos, por lo que existe un conflicto constante. Sólo la naturaleza centrada en Dios puede controlarlos en su totalidad.

Cuando la naturaleza centrada en Dios se hace cargo, encuentras la paz interior. Mientras llega ese momento, puede lograrse un control parcial por medio de la disciplina. Puede tratarse de una disciplina impuesta desde el exterior a través de la educación en los primeros años, la cual se ha vuelto parte del lado subconsciente de la naturaleza centrada en uno mismo; puede tratarse de una disciplina emprendida voluntariamente: la autodisciplina. Ahora bien, si estás haciendo algo que sabes que no deberías hacer y en realidad no deseas hacer, desde luego que te falta disciplina. Yo recomiendo el desarrollo espiritual - y mientras tanto la autodisciplina.

Durante el período de desarrollo espiritual, el conflicto interior puede ser más o menos tormentoso. El mío fue casi normal. La naturaleza centrada en uno mismo es una formidable enemiga y lucha muy fuerte por retener su identidad. Se defiende de una manera astuta, y no debiera tomarse a la ligera. Conoce los puntos débiles de tu coraza e intenta una confrontación cuando menos te lo esperas. Durante estos períodos de ataque, mantén una posición humilde; y no guardes una relación íntima con nadie, excepto con el susurro guía de tu yo superior.

El yo superior ha recibido muchos nombres maravillosos de los altos líderes religiosos; algunos le llaman la fuerza gobernante superior, la luz interior o el Cristo que mora en uno. Cuando Jesús dijo, "El Reino de Dios está dentro de ti" se estaba refiriendo obviamente al yo superior. En otro lugar dice, el Cristo en ti, tu esperanza de la gloria, el Cristo que mora en ti. A Jesús se le llamó Cristo porque su vida fue regida por esta fuerza gobernante superior.

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Cuando hablo de mis pasos hacia la paz interior me refiero a ellos como un marco de referencia, no hay nada absoluto en cuanto al número de pasos; pueden aumentarse, pueden disminuirse, es sólo una manera de hablar del tema. Pero esto es importante: los pasos hacia la paz interior no se dan en un orden determinado; el primer paso para uno puede ser el último para otro. Simplemente den los pasos que les parezcan más fáciles, y al dar unos cuantos pasos les será más fácil dar unos cuantos más. En esta área podemos compartir en verdad. Quizás ninguno de ustedes se sienta guiado a ir en peregrinación, no estoy tratando de inspirarles a que lo hagan. Pero podemos compartir el modo de encontrar armonía en nuestras vidas. Me imagino que cuando me oigan exponer algunos de los pasos hacia la paz interior los reconocerán como pasos que también ustedes han dado.

Preparaciones.

Me gustaría mencionar algunas preparaciones que me fueron necesarias. La primera preparación se refiere a tener una actitud adecuada ante la vida. Esto quiere decir, ¡dejar de ser un evasor! Dejar de ser alguien que vive a la ligera, que se queda siempre en la espuma de la superficie. Hay millones de personas así, y ellas nunca encuentran nada que realmente valga la pena. Ten la voluntad de enfrentarte a la vida con honestidad; y busca bajo la superficie de la vida, donde se encuentran las verdades y realidades. Eso es lo que estamos haciendo aquí ahora.

Está toda la cuestión de tener una actitud significativa ante los problemas que la vida pueda presentarte. Si tan sólo pudieras ver el panorama total, si supieras toda la historia, te darías cuenta que ningún problema se te puede presentar que no tenga un propósito en tu vida, que no pueda contribuir a tu desarrollo interior. Cuando percibas esto, reconocerás que los problemas son oportunidades encubiertas. Si no enfrentaras problemas, simplemente flotarías a la deriva por la vida. Es resolviendo problemas de acuerdo con la luz más elevada que tenemos, como logramos un desarrollo interior. Ahora bien, los problemas colectivos deben ser resueltos por nosotros colectivamente, y nadie encuentra la paz interior cuando evita hacer su parte para solucionar los problemas colectivos, tales como el desarme y la paz mundial. Así que reflexionemos siempre juntos en estos problemas, y hablemos juntos sobre ellos, y trabajemos colectivamente para su solución.

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La segunda preparación tiene que ver con llevar nuestras vidas en armonía con las leyes que gobiernan este universo. No sólo se han creado los mundos y los seres, sino también las leyes que los gobiernan. Aplicadas tanto en la esfera física como en la esfera psicológica, estas leyes gobiernan la conducta humana. En la medida en que seamos capaces de entender y llevar nuestras vidas en armonía con ellas, nuestras vidas estarán en armonía. En la medida en que desobedezcamos estas leyes, nos crearemos dificultades por nuestra desobediencia. Nosotros somos nuestros peores enemigos. Si no estamos en armonía por ignorancia, sufrimos un poco; pero si entendemos mejor y aún así no estamos en armonía, entonces sufrimos mucho. El sufrimiento nos empuja hacia la obediencia.

Estoy consciente de que hay algunas leyes bien conocidas, poco comprendidas y rara vez practicadas; preceptos por los cuales debemos vivir si deseamos encontrar la paz interior y exterior. Se incluyen las leyes de que el mal únicamente puede vencerse con el bien; de que sólo los buenos medios pueden alcanzar un buen fin; de que aquellos que hacen cosas desagradables se hieren a sí mismos espiritualmente.

Estas leyes son las mismas para todos los seres humanos, y deben obedecerse para que la armonía pueda prevalecer.
Fue así como empecé a ocuparme de un proyecto muy interesante. Se trataba de vivir todas las cosas buenas en las que yo creía. No me confundí tratando de hacer todo a la vez, sino que si estaba haciendo algo que sabía que no debería estar haciendo, dejaba de hacerlo y siempre renunciaba en seguida. Esa es la manera fácil. Disminuir poco a poco es arduo y tardado. Y si no estaba haciendo algo que sabía que debería estar haciendo, me ocupaba en ello. Me llevó mucho tiempo vivir de acuerdo con lo que creía, pero desde luego que se puede; y ahora, si creo en algo, lo vivo. De otra manera no tendría sentido. Cuando empecé a vivir de acuerdo con la luz más elevada que tenía, descubrí que otra luz se me concedía; que me abría para recibir más luz según vivía de acuerdo con la luz que tenía.

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Existe una tercera preparación relacionada con algo que es único para cada vida humana, puesto que cada uno de nosotros tiene un lugar especial en el Esquema de la Vida; y no existen dos personas que deban desempeñar exactamente la misma parte en el plan de Dios. Hay una guía que llega desde dentro para todo aquel que la escucha. A través de esta guía, cada quien se siente atraído hacia alguna parte en el esquema de las cosas.

Las leyes de Dios pueden conocerse desde el interior, pero también pueden aprenderse desde el exterior, como se han dado a conocer por todos los grandes maestros religiosos. La guía de Dios sólo puede conocerse desde el interior.

Debemos permanecer abiertos a la guía de Dios. Dios nunca nos guía para quebrantar la ley divina, y si una guía tan negativa nos llega, podemos estar seguros de que no viene de Dios. Depende de nosotros mantener nuestras vidas constantemente en armonía con la ley divina, la cual es la misma para todos nosotros. Solamente en la medida en que permanezcamos en armonía con la ley divina, las cosas buenas nos llegarán.

Cuando vienes a este mundo, tus obras en el plan divino están ahí. Tan sólo tienen que llevarse a cabo y vivirse. Si aún no sabes dónde está tu lugar, te sugiero que trates de buscarlo en silencio receptivo. Yo acostumbraba caminar entre las bellezas de la naturaleza, simplemente receptiva y en silencio, e ideas maravillosas me llegaban.

Empiezas a hacer tu parte en el Esquema de la Vida cuando haces todas las cosas buenas hacia las que te sientes motivado, aun cuando al principio sólo sean pequeñas cosas buenas. A éstas les das prioridad en tu vida sobre todas las cosas superficiales que habitualmente atestan las vidas humanas.

Cada mañana pensaba en Dios, y pensaba en lo que podía hacer ese día para servir a los hijos de Dios. Observaba cada situación en la que me encontraba para ver si había algo que yo pudiera hacer ahí para servir a los demás. Hacía tantas cosas buenas como podía cada día, sin olvidar la importancia de una palabra agradable y de una sonrisa alegre. Oraba por las cosas que me parecían demasiado grandes de tratar - y una oración correcta motiva a una acción correcta.

Me llené de un entusiasmo enorme para ayudar a los demás, y alguien podría argumentar que al resolver tantos problemas por los demás los estaba privando del desarrollo espiritual que trae consigo resolver problemas. Pronto me di cuenta que tenía que dejar algunas obras buenas para que otros las hicieran y fueran benditos por ello.

Al principio ayudaba a la gente de una manera sencilla, con mandados, proyectos de jardinería y leyéndoles. Pasaba una parte de mi tiempo en asilos de ancianos y de recuperación de enfermos ayudándoles a superar sus diversos padecimientos. Trabajé con adolescentes con problemas, quienes tenían desórdenes psicológicos, y quienes estaban desfavorecidos física y mentalmente. Mis motivos eran puros, y mucho de mi trabajo tuvo un efecto bueno y positivo. Empleaba lo que yo llamo la terapia espiritual: buscaba todas las cosas buenas que ellos deseaban hacer y los ayudaba a llevarlas a cabo. Algunas personas se apegaron demasiado a mí y tuve que esforzarme para romper estos vínculos.

Mi falta de experiencia fue más que compensada por el amor que daba a los demás. Cuando el amor llena tu vida, todas las limitaciones se van. La medicina que tanto necesita este mundo enfermo es el amor.

También hice algo de trabajo voluntario para el Comité de Servicio de los Amigos Americanos, la Liga Internacional de las Mujeres en pro de la Paz y la Libertad, y la Fraternidad de Reconciliación - de cuando en cuando, por un período de al menos diez años.

Hay quienes saben y no actúan. Esto es muy triste. En esta época materialista tenemos un criterio falso para medir el éxito. Lo medimos en dólares, en términos de cosas materiales. Pero la felicidad y la paz interior no se encuentran en esa dirección. Si sabes y no actúas, eres de veras una persona muy infeliz.

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Hay una cuarta preparación. Se refiere a la simplificación de la vida, para llevar al bienestar interior y exterior, al bienestar psicológico y material, a la armonía en tu vida. A mí me resultó muy fácil. Apenas dediqué mi vida a servir a los demás, sentí que ya no podía aceptar más de lo que necesitaba mientras otros en el mundo tuvieran menos de lo que necesitaban. Esto me llevó a reducir mi vida a nivel de necesidad. Pensé que sería difícil. Pensé que me ocasionaría muchas grandes privaciones, pero estaba muy equivocada. En vez de privaciones, encontré un maravilloso sentido de paz y alegría, y la convicción de que las posesiones innecesarias sólo son cargas innecesarias.

Durante este período pude hacer frente a mis gastos con diez dólares por semana, dividiendo mi presupuesto en dos categorías. Asigné $6.50 para comida y gastos imprevistos, y $3.50 para habitación.

Ahora bien, no quiero decir que las necesidades sean todas iguales. Tus necesidades pueden ser mucho mayores que las mías. Por ejemplo, si tienes una familia, necesitarás la estabilidad de un centro familiar para tus hijos. Pero sí quiero decir que todo lo que esté más allá de lo necesario - y lo necesario también a veces incluye cosas que van más allá de las necesidades físicas - todo lo que esté más allá de lo necesario tenderá a volverse una carga. Si lo tienes, ¡tienes que cuidarlo!

Existe una gran libertad en la simplicidad de vida, y una vez que empecé a sentirla, encontré armonía en mi vida entre el bienestar interior y el exterior. Hay mucho que decir sobre tal armonía, no sólo para la vida individual sino para la vida de una sociedad. Se debe a que como mundo hemos llegado a estar tan fuera de armonía, tan lejos en el lado material, que cuando descubrimos algo como la energía nuclear, ¡somos todavía capaces de ponerla en una bomba y usarla para matar gente! Esto ocurre porque nuestro bienestar interior está demasiado atrasado con respecto a nuestro bienestar exterior. La investigación válida para el futuro está en el lado interior, en el lado espiritual, para que seamos capaces de llevar a ambos a un equilibrio - y así sepamos cómo emplear bien el bienestar exterior que ya tenemos.

Purificaciones.

Luego descubrí que había algunas purificaciones que me eran requeridas. La primera es una cosa muy simple: es la purificación del cuerpo. Esto tenía que ver con mis hábitos físicos de vida. Solía comer todos los alimentos normales. Ahora me estremezco al pensar en lo que solía verter dentro de este templo del espíritu.

No cuidé de mi templo corporal cuando era muy joven; esto sólo ocurrió más tarde en mi vida. Fue cinco años después de que sentí una disposición total a dar mi vida, que empecé a cuidar de mi templo corporal - ¡cinco años! Ahora como, en su mayor parte, frutas, nueces, vegetales, granos enteros (preferiblemente abonados con fertilizantes naturales), y tal vez un poco de leche y queso. Con esto vivo y camino.

Hubo una época en la que tenía el hábito de la cafeína. Me levantaba en la mañana y antes que nada tomaba una taza de café. Una mañana, cuando me acababa de tomar mi taza de café, me senté, vi esa taza, y me dije: "¡Estás dependiendo de eso para animarte en la mañana! No voy a ser esclava de la cafeína. ¡Esto se va a terminar ahora mismo!" Y así fue. Nunca volví a tocarlo. Lo extrañé por unos días, ¡pero yo soy más fuerte que esa taza de café!

Empecé a darme cuenta de que estaba desobedeciendo mi norma de vida que dice: No le pediré a alguien que haga por mí cosas que yo me rehusaría a hacer por mí misma. Ahora bien, yo no mataría a una criatura - ni siquiera mataría a un pollo o un pez - y por lo tanto dejé inmediatamente de comer todo tipo de carne.

No he comido carne en muchos años, ni carne roja, ni pescado, ni aves. He aprendido después que es malo para la salud, pero en aquel entonces simplemente amplié mi amor para incluir no sólo a todos mis semejantes sino también a mis prójimos, así que dejé de hacerles daño y dejé de comerlos.

No sabía en aquel tiempo que comer carne era malo para el espíritu. Simplemente sabía que había algo que ya no podía seguir haciendo porque era contrario a una de mis normas de vida. Luego aprendí un poco más tarde de un doctor que la carne deja residuos venenosos en el cuerpo, lo que también me hubiera hecho vegetariana. Yo creo en practicar la prevención, ya que el cuerpo es el templo del espíritu.

Después aprendí de un profesor universitario, quien escribió un libro al respecto, que se necesita muchas veces más terreno para criar a los animales que nos comemos que el que se necesita para cultivar frutas, vegetales o granos. Ya que yo deseo que la mayor cantidad de los hijos de Dios sea alimentada, eso también me hubiera hecho vegetariana.

El problema es que no hemos aprendido aún a dejar de matarnos los unos a los otros. Esta es nuestra lección actual - no matarnos los unos a los otros. Aprender la lección de compartir y la lección de no matar al hombre por el hombre. La lección de no matar a las criaturas se encuentra un poco en el futuro, aunque aquellos de nosotros que sabemos algo más tenemos que vivir de acuerdo con nuestra luz más elevada.

Cuando me di cuenta que la harina y el azúcar blancos eran dañinos para la salud, dejé de comerlos. Cuando me di cuenta que las cosas condimentadas eran malas, las dejé. Y cuando me di cuenta que todos los alimentos procesados contenían substancias que eran malas para el cuerpo, dejé de comerlos. Incluso la mayoría del agua de la llave es un coctel químico. Yo sugeriría agua embotellada o destilada.

Sé lo suficiente de alimentación para nutrir mi cuerpo adecuadamente y tengo una salud excelente. Disfruto la comida, pero como para vivir; no vivo para comer, como hacen algunas personas, y sé cuándo dejar de comer. No soy esclava de la comida.

La gente puede aún tener hambre después de comer grandes cantidades de comida inadecuada. De hecho, puedes sufrir de desnutrición aun cuando consistentemente comas en exceso la comida equivocada. Puedes empezar una dieta saludable teniendo disponible sólo alimentos buenos y sanos. Come despacio y mastica bien la comida, como yo. Después, haz de la comida una parte muy incidental de tu vida, llenándola de tantas cosas significativas que apenas tengas tiempo de pensar en ella.

En mis hábitos de comer y dormir tengo el contacto más cercano que me es posible con la naturaleza. Cada día tengo tanto aire fresco, sol y contacto con la naturaleza como puedo. Quiero pasar una gran parte de mi vida al aire libre y ser una parte del paisaje. El descanso y el ejercicio son importantes. No soy alguien que consistentemente pueda estar sin dormir. Cuando es posible, me acuesto al obscurecer y duermo ocho horas. Hago ejercicio caminando y moviendo los brazos, un ejercicio completo.

Uno pensaría que la purificación del cuerpo podría ser la primera área en la que la gente estaría dispuesta a trabajar, pero por experiencia práctica he descubierto que es, con frecuencia, la última - porque puede significar deshacernos de algunos de nuestros malos hábitos, y no hay nada a lo que nos apeguemos con más tenacidad.

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Hay una segunda purificación: la purificación del pensamiento. Si te dieras cuenta de cuán poderosos son tus pensamientos, jamás albergarías un pensamiento negativo. Pueden ser una influencia poderosa para el bien cuando están del lado positivo, pero pueden enfermarte físicamente, y de hecho lo hacen, cuando se encuentran en el lado negativo. ¡No como cosas que no sirven y no tengo pensamientos basura! Te diré, los pensamientos inútiles pueden destruirte incluso con mayor rapidez que los alimentos que no sirven. Hay que cuidarse de los pensamientos basura.

Te contaré la historia de una persona afectada adversamente por pensamientos negativos. Tenía sesenta y cinco años cuando lo conocí, y estaba manifestando síntomas de lo que se llamaba una enfermedad física crónica. Cuando hablé con él me di cuenta que había cierta amargura en su vida. Sin embargo, no pude saber inmediatamente de qué se trataba porque vi que se llevaba bien con su esposa, sus hijos ya grandes, y con la gente de su comunidad. Pero la amargura estaba ahí de todos modos. Encontré que estaba albergando rencor contra su padre, quien había muerto hacía mucho tiempo, porque su padre le había dado estudios a su hermano pero no a él. Era una persona muy intelectual, por lo que hablé con él con mucho detalle. Cuando él, el hijo mayor, tenía que ir a la escuela, su padre no tenía suficiente dinero para ello. De hecho la familia era muy pobre en aquel entonces. Había varias hermanas después de él y creo que tres de ellas tampoco habían ido a la escuela. Su hermano era el menor, y para entonces su padre tenía mayores posibilidades, por lo que pudo pagarle los estudios. No es que envidiara la educación de su hermano, sólo pensaba que él también debía haberla tenido. Cuando intelectualmente se dio cuenta que su padre había hecho lo mejor que pudo con ambos hijos, fue entonces capaz de liberarse del rencor que había estado albergando. La así llamada enfermedad crónica empezó a disminuir poco a poco, pronto mejoró mucho y la condición desapareció.

Si estás albergando el más mínimo rencor hacia alguien, o cualesquiera pensamientos no bondadosos de cualquier clase, debes deshacerte de ellos rápidamente. Ellos no hieren a nadie sino a ti. No es suficiente hacer lo correcto y decir lo correcto - también debes pensar lo correcto para que tu vida pueda estar en armonía.

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Durante el período de preparación no estaba totalmente identificada con mi verdadero yo, sólo estaba aprendiendo. Perdonaba bastante a los demás, eso no era problema, pero no me estaba perdonando a mí misma. Si hacía algo que no era lo más elevado, me decía, "Tú deberías entender mejor. Y entonces un día, mientras me peinaba frente al espejo, me vi y me dije, "¡Tú presuntuosa! ¿Por qué piensas que entiendes mejor cuando perdonas a los demás porque ellos no entienden? Tú no eres mejor que ellos".

Debes aprender a perdonarte tan fácilmente como perdonas a los demás. Y luego da un paso adelante y usa toda esa energía que utilizabas para condenarte en mejorarte. Después de eso en verdad empecé a llegar a algún lado - porque solamente hay una persona a quien puedes cambiar y esa persona eres tú. Después de que te hayas cambiado, podrás ser capaz de inspirar a otros a buscar un cambio.

Me tomó bastante tiempo llegar al nivel de vida en que creía, pero finalmente lo alcancé. Y cuando ocurrió, empezó un progreso interminable. Conforme vivía de acuerdo con la luz más elevada que tenía, una iluminación más y más elevada me llegaba.

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La tercera purificación es la purificación del deseo. ¿Qué cosas deseas? ¿Deseas cosas superficiales como los placeres - ropa nueva, muebles nuevos para tu casa o automóviles? Ya que estás aquí para vivir en armonía con las leyes que gobiernan la conducta humana y con tu parte en el esquema de las cosas, tus deseos debieran enfocarse en esta dirección. Es muy importante que tengas tus deseos centrados, de manera que sólo desees hacer la voluntad de Dios para ti. Puedes llegar al punto de unidad de deseo, solamente conocer y hacer tu parte en el Esquema de la Vida. Si piensas en esto, ¿hay algo más que en verdad sea tan importante de desear?

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Hay una purificación más, la purificación del motivo. ¿Cuál es tu motivo para cualquier cosa que estés haciendo? Si es pura codicia o egoísmo o deseo de glorificación propia, yo diría, no hagas tal cosa. No hagas nada con esos motivos. Pero eso no es fácil, porque tendemos a hacer cosas por motivos muy mezclados. Nunca he encontrad una persona que haya tenido únicamente malos motivos. Puede que haya alguna persona así, yo nunca me he topado con ella. Me encuentro con gente que tiene constantemente motivos mixtos. Motivos buenos y malos mezclados juntos. Por ejemplo, conocí a un hombre en el mundo de los negocios, y admitió que sus motivos no eran los más elevados, y aún así había mezclados con ellos buenos motivos - proveer a su familia, hacer algún bien a su comunidad. ¡Motivos mezclados!

Doy charlas a grupos que estudian las más avanzadas enseñanzas espirituales, y algunas veces estas personas se preguntan por qué no está pasando nada en sus vidas. Su motivo es alcanzar la paz interior para ellos mismos - lo que desde luego es un motivo egoísta. No se encontrará con este motivo. El motivo, si has de encontrar la paz interior, debe ser un motivo hacia afuera. Servicio, desde luego, servicio. Dar, no obtener. Tu motivo debe ser bueno si tu labor ha de tener un buen efecto. El secreto de la vida es servir a los demás.

Conocí a una persona que era un buen arquitecto. Era, obviamente, el trabajo adecuado para él, pero lo estaba haciendo por un motivo equivocado. Su motivo era hacer mucho dinero y mejorar su posición social. Trabajó hasta que se enfermó, y fue poco después de eso que lo conocí. Logré que prestara pequeños servicios. Le hablé del gozo de servir a los demás, y sabía que después de que lo hubiera experimentado nunca volvería a una vida realmente centrada en sí mismo. Mantuvimos alguna correspondencia después de eso. Unos años más tarde casi no lo reconocí cuando me detuve a verlo. ¡Era un hombre tan cambiado! No obstante todavía era un arquitecto. Estaba dibujando un plano y me habló de ello, "Como ves, lo estoy diseñando de este modo para que se ajuste a su presupuesto, y luego lo delinearé para que se vea bonito . . ." Su motivo era prestar servicio a la gente para la que hacía los planos. Era una persona radiante y transformada. Su esposa me dijo que sus negocios habían aumentado, ahora venían personas desde lejos para que les diseñara sus casas.

He conocido a algunas personas que tuvieron que cambiar su empleo para poder cambiar su vida, pero he conocido a mucha más gente que simplemente tenía que cambiar su motivo hacia el servicio para lograr cambiar su vida.

Renuncias.

Ahora bien, la última parte se refiere a las renuncias. Una vez que hayas hecho la primera renuncia habrás encontrado la paz interior, porque es la renuncia a la voluntad propia.

Puedes trabajar en subordinar tu yo inferior absteniéndote de hacer cosas que no son buenas hacia las que puedas estar motivado - no las suprimas, transfórmalas, de manera que tu yo superior pueda hacerse cargo de tu vida. Si estás motivado a hacer o decir algo desagradable, siempre puedes pensar en algo bueno. Deliberadamente da la vuelta y emplea esa misma energía para hacer o decir en su lugar algo bueno. ¡Funciona!

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La segunda renuncia es la renuncia al sentimiento de separación. Comenzamos sintiéndonos muy separados, y juzgando todo en la medida en que se relaciona con nosotros, como si fuéramos el centro del universo. Aún después de lograr un mejor entendimiento intelectualmente, seguimos juzgando las cosas así. En realidad, por supuesto, todos somos células en el cuerpo de la humanidad. No estamos separados de nuestros congéneres humanos. Todo es parte de una totalidad. Es sólo desde ese enfoque más elevado que se puede saber lo que es amar a tu prójimo como a ti mismo. Desde ese enfoque más elevado, solamente hay una manera realista de proceder, y esa es por el bienestar de la totalidad. Al actuar para tu pequeño yo egoísta, simplemente eres una célula contra todas las demás, y te encuentras sin armonía; mas tan pronto empiezas a actuar por el bienestar de la totalidad, te encuentras en armonía con todos tus congéneres humanos. Ya ves, es la manera razonable y armoniosa de vivir.

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Luego está la tercera renuncia, y esa es la renuncia a todos los apegos. Nadie es verdaderamente libre mientras siga atado a las cosas materiales, o a los lugares, o a la gente. Las cosas materiales deben ponerse en su propio lugar. Están ahí para usarse. Está bien utilizarlas, para eso están ahí; pero cuando han dejado de ser útiles, prepárate a renunciar a ellas y quizás pasarlas a alguien que las necesite. Cualquiera que sea, a lo que no puedas renunciar cuando haya dejado de ser de utilidad, te posee; y en esta época materialista, a muchos de nosotros nos poseen nuestras posesiones. No somos libres.

Yo me consideraba liberada mucho antes de que esto se pusiera de moda. Primero me liberé de los hábitos que me debilitaban, y seguí adelante liberándome de los pensamientos combativos y agresivos. También he hecho a un lado cualquier posesión innecesaria. Esto, yo siento, es la verdadera liberación.

Existe otro tipo de celo posesivo. Tú no posees a ningún otro ser humano, no importa cuan cercana sea tu relación con ese otro. Ningún esposo posee a su esposa; ninguna esposa posee a su esposo; ningunos padres poseen a sus hijos. Cuando pensamos que poseemos a las personas, existe la tendencia a dirigir sus vidas por ellos, y de ahí se desarrollan situaciones extremadamente en desarmonía. Unicamente cuando nos damos cuenta de que no los poseemos, que ellos deben vivir de acuerdo con sus propias motivaciones internas, dejamos de intentar conducir sus vidas, y entonces descubrimos que podemos vivir en armonía con ellos. Todo lo que te empeñes en mantener cautivo te mantendrá cautivo a ti - y si deseas libertad, tienes que dar libertad.

Las relaciones formadas en esta vida terrena no necesariamente son para toda la vida. La separación tiene lugar constantemente, y mientras suceda cariñosamente, no sólo no hay daño espiritual, sino que puede en verdad ayudar al progreso espiritual.

Debemos ser capaces de apreciar y disfrutar los lugares en los que nos detenemos, y aún seguir adelante sin angustia cuando se nos llama a otro lugar. En nuestro desarrollo espiritual, con frecuencia se nos pide que nos desarraiguemos muchas veces y cerremos muchos capítulos en nuestras vidas hasta que ya no estemos apegados a ninguna cosa material y podamos querer a todas las personas sin ningún apego a ellas.

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Ahora la última: La renuncia a todos los sentimientos negativos. Quiero mencionar solamente un sentimiento negativo, el cual la gente más agradable aún experimenta, y ese sentimiento negativo es la preocupación. La preocupación no es interés, el cual te motiva a hacer todo lo posible en una situación. La preocupación es una reflexión inútil sobre las cosas que no podemos cambiar.

Un último comentario sobre los sentimientos negativos, el cual me ayudó mucho una vez y ha ayudado a otros. Nada externo - nada, nadie desde fuera - puede herirme dentro, psicológicamente. Me di cuenta de que sólo podía ser dañada psicológicamente por mis propias acciones incorrectas, sobre las cuales yo tengo control; por mis propias reacciones erróneas (son engañosas, pero también tengo control sobre ellas); o por mi propia inacción en algunas situaciones, como la situación mundial actual, que necesita de mi acción. Cuando tomé conciencia de todo esto, ¡qué libre me sentí! Y simplemente dejé de lastimarme. Ahora alguien podría hacerme la cosa más vil y yo sentiría una profunda compasión por esta persona fuera de armonía, esta persona enferma, quien es capaz de hacer cosas desagradables. Y ciertamente no me dañaría con una reacción equivocada de amargura o enojo. Tú tienes el control completo en cuanto a ser o no herido psicológicamente, y en el momento en que lo quieras, puedes dejar de lastimarte.

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Estos son mis pasos hacia la paz interior que quería compartir contigo. No hay nada nuevo en ello. Es una verdad universal. Simplemente hablé de estas cosas en palabras comunes, en términos de mi propia experiencia personal con ellas. Las leyes que gobiernan este universo trabajan para el bienestar tan pronto como las obedecemos, y todo lo contrario a estos preceptos no dura mucho. Contiene en sí mismo la semilla de su propia destrucción. La bondad en cada vida humana siempre hace posible que obedezcamos estas leyes. Tenemos libre albedrío en todo esto y, por tanto, con qué rapidez obedezcamos, y en consecuencia encontremos armonía dentro de nosotros mismos y en nuestro mundo, depende de nosotros.

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Durante este período de crecimiento espiritual deseaba saber y hacer la voluntad de Dios para mí. El desarrollo espiritual no se alcanza fácilmente, pero bien vale la pena el esfuerzo. Requiere tiempo, como cualquier otro crecimiento. Uno debiera regocijarse ante los pequeños avances y no impacientarse, ya que la impaciencia obstaculiza el desarrollo.

El sendero de renuncia gradual a las cosas que impiden el progreso espiritual es una senda difícil, ya que sólo cuando se ha completado la renuncia es que en verdad llegan las recompensas. El sendero de renuncia rápida es una senda fácil, ya que trae bendiciones inmediatas. Y cuando Dios llena tu vida, los regalos de Dios rebosan para bendecir todo lo que tocas.

Para mí, fue un escape de la artificialidad de la ilusión a la riqueza de la realidad. Para el mundo puede parecer que había dejado mucho. Había abandonado las pertenencias gravosas, pasar el tiempo sin sentido, haciendo cosas que sabía que no debería hacer y sin hacer lo que sabía que debería hacer. Pero a mí me pareció que había ganado mucho - hasta los tesoros inestimables de la salud y la felicidad.

El logro de la Paz Interior.

Hubo altibajos, muchos altibajos durante ese período de desarrollo espiritual. Entonces, en medio de la lucha, tuve una maravillosa experiencia cumbre - el primer vislumbre de lo que era la vida de la paz interior.

Llegó una vez que caminaba temprano en la mañana. De repente me sentí muy elevada, más elevada de lo que había estado nunca. Recuerdo que conocí la eternidad y el espacio infinito y la luminosidad. Me pareció que no estaba caminando sobre la Tierra. No había gente, ni siquiera animales alrededor, pero cada flor, cada arbusto, cada árbol, parecía tener un halo. Había una emanación de luz alrededor de todo y motas de oro caían como lluvia en sentido oblicuo por el aire. A esta experiencia se le llama a veces el período de iluminación.

Lo más importante de esto no fue el fenómeno: la parte importante fue la comprensión de la unidad de toda la creación. No solamente de todos los seres humanos - yo sabía con anterioridad que todos los seres humanos son uno. Pero ahora conocía también la unidad con el resto de la creación. Las criaturas que caminan en la Tierra y las cosas que crecen de la tierra. El aire, el agua, la tierra misma. Y lo más maravilloso de todo, una unidad con eso que impregna todo, y une todo, y da vida a todo. Una unidad con eso que muchos llamarían Dios.

Desde entonces nunca me he sentido separada. Pude regresar una y otra vez a esta maravillosa cumbre, y luego pude permanecer ahí por períodos más y más largos y sólo salir ocasionalmente.

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La inspiración para el peregrinaje llegó en esta época. Me senté en lo alto de una colina para mirar la parte rural de Nueva Inglaterra. El día anterior había estado fuera de armonía, y la noche anterior había pensado hacia Dios, "Me parece que si pudiera siempre permanecer en armonía, podría ser de gran provecho - porque cada vez que estoy fuera de armonía se perjudica mi rendimiento".

Cuando desperté al amanecer, había vuelto a la cumbre espiritual con un maravilloso sentimiento. Supe que nunca necesitaría descender nuevamente. Supe que la lucha había terminado para mí, que finalmente había logrado dar mi vida, encontrar la paz interior. Otra vez, este es un punto sin retorno. Nunca puedes regresar a la lucha. La lucha ya pasó ahora porque estás dispuesto a hacer lo correcto y no necesitas que se te presione a hacerlo.

Salí por un tiempo sola con Dios. Mientras estaba fuera, un pensamiento surgió en mi mente: sentí una fuerte motivación interior hacia el peregrinaje - hacia esta forma especial de atestiguar por la paz.

Me vi en la mente yendo por el camino y llevando la indumentaria de mi misión . . . Vi un mapa de los Estados Unidos con las grandes ciudades marcadas - y era como si alguien hubiese tomado un lápiz de color y marcado una línea en zigzag de un lado a otro, de costa a costa y de frontera a frontera, de Los Angeles a la Ciudad de Nueva York. Supe lo que haría. ¡Y esa era la visión de la ruta de mi primer año de peregrinaje en 1953!

Entré a un mundo nuevo y maravilloso. Mi vida fue bendita con un propósito significativo.

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Sin embargo, el progreso no había terminado. Un gran adelanto ha tenido lugar durante esta tercera fase de mi vida. Es como si la figura central del rompe-cabezas de mi vida estuviera completo, claro e inalterable, y alrededor de las orillas otras piezas siguieran encajando. Siempre hay un margen para crecer, pero el avance es en armonía. Hay un sentimiento de estar siempre rodeado de todas las cosas buenas, como el amor y la paz y la alegría. Parece un ambiente protector, y existe una firmeza interior que te lleva a través de cualquier situación que necesites afrontar.

El mundo podrá verte y pensar que estás enfrentando problemas muy grandes, pero siempre existen los recursos internos para vencerlos fácilmente. Nada parece difícil. Hay una quietud y una serenidad y un estar sin prisa - no más esfuerzo ni tensión por nada. Esto es algo muy importante que he aprendido. Si tu vida está en armonía con tu parte en el Esquema de la Vida, y si estás obedeciendo las leyes que gobiernan este universo, entonces la vida será plena y la vida será buena, y nunca más estará demasiado saturada. Si está demasiado llena, entonces estás haciendo más de lo que es bueno para ti - más de lo que es tu cometido a desempeñar en el esquema total de las cosas.

Ahora vives para dar en lugar de para recibir. Al concentrarte en dar, descubres que así como no puedes recibir sin dar, tampoco puedes dar sin recibir - incluso las cosas más maravillosas como la salud, la felicidad y la paz interior. Existe un sentimiento de energía continua, simplemente nunca se agota, parece ser tan interminable como el aire. Parece que uno está conectado a la fuente de energía universal.

Ahora estás en control de tu vida. Tu naturaleza superior, la cual es controlada por Dios, controla el cuerpo, la mente y las emociones (el yo nunca está realmente en control; el yo es controlado por los deseos de comodidad y conveniencia del cuerpo, por las demandas de la mente y por las explosiones de las emociones).

Puedo decirle a mi cuerpo, "Recuéstate ahí en ese piso de cemento y duerme", y obedece. Puedo decirle a mi mente, "Excluye todo lo demás y concéntrate en la labor ante ti", y es obediente. Puedo decirle a mis emociones, "Manténganse quietas, aún frente a esta terrible situación", y se quedan quietas. Un gran filósofo ha dicho, aquel que parece perder el paso puede estar siguiendo a un tambor diferente. Y ahora estás siguiendo a un tambor diferente: la naturaleza superior en lugar de la naturaleza inferior.

Cuando has alcanzado tu desarrollo espiritual, te das cuenta de que todo ser humano tiene la misma importancia, tiene una labor que realizar en este mundo, y tiene el mismo potencial. Nos encontramos en una gran variedad de fases de desarrollo; esto se debe a que tenemos libre albedrío. Tienes voluntad propia para decidir si concluyes tu desarrollo mental y emocional. Muchos eligen no hacerlo. Tienes voluntad propia para iniciar o no tu desarrollo espiritual. El principio de esto es cuando te sientes completamente dispuesto, sin ninguna reserva, a dejar la vida centrada en ti mismo. Y la mayoría decide no hacerlo. Y fue teniendo ese crecimiento y encontrando la paz interior, como me preparé para el peregrinaje que ahora realizo.

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Mirando a través de los ojos de la naturaleza divina, ves la esencia dentro de la manifestación, el creador dentro de la creación, ¡y es un mundo tan maravilloso!

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Me di cuenta en 1952 que era el momento apropiado para que se presentara un peregrino. La guerra en Corea estaba en su máximo y la era McCarthy estaba en su cima. Era el tiempo en que los comités del Congreso consideraban a la gente culpable hasta que pudiera probar su inocencia. Había mucho temor en aquel entonces, y lo más seguro era ser apático. Sí, era ciertamente una época muy propicia para que un peregrino diera un paso al frente, porque la labor de un peregrino es desprender a la gente de su apatía y hacerla pensar.

Con el poco dinero que me quedaba compré no sólo el papel y la plantilla para mis primeros mensajes, sino también el material para la primera túnica. Si bien yo la diseñé, la cosió una dama en California y la inscripción la pintó un hombre que se dedicaba a pintar letreros. Mi reacción inicial cuando me la puse por primera vez fue de una maravillosa legitimidad, e inmediatamente la acepté.

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revised 11/20/01